Besarab Iryna
About Besarab Iryna
Mallow, Ireland
Soy un pintor que actualmente vive en el Condado de Limerick, Irlanda, donde encuentro constante
inspiración en la luz cambiante, los paisajes tranquilos y el suave ritmo de la vida.
Desde la infancia, siempre me ha atraído la expresión visual. Solía pintar
constantemente, sintiéndome abrumado por la belleza que me rodea: la forma en que un momento podría
brillar y desaparecer tan rápidamente. Quería encontrar una manera de aferrarme a ello, de hacerlo durar.
Para mí, pintar se convirtió en una forma de preservar algo frágil: una manera de compartir lo que yo
veo y siento, para que otros también puedan sostenerlo, no solo como un recuerdo, sino como algo real y
presente.
En 2023, creé la serie “State of Soul”, un cuerpo de trabajo que explora la profundidad emocional
y la complejidad de ser humano. A través de la postura, el gesto y la expresión, intenté
capturar lo invisible: lo que vive dentro de nosotros, en silencio o en caos. La serie fue
profundamente personal y recibió un reconocimiento creciente en 2024 a través de varias exposiciones grupales.
A medida que ese capítulo se desarrollaba, algo comenzó a cambiar. Mi enfoque se movió suavemente hacia afuera,
de la mundo interior de las personas a la tranquila presencia del mundo natural que me rodea. Comencé a notar cómo las flores, las hojas y los tallos podían llevar el mismo peso de
emoción que un rostro o un cuerpo. La sutil inclinación de una margarita, la tensión en un capullo cerrado, la
forma en que las flores silvestres se inclinan hacia la luz: todo eso se sentía como un lenguaje que ya conocía. Cada
planta tenía una especie de emoción, un susurro de una historia, una postura propia. Comencé a ver
la naturaleza no solo como un tema, sino como una continuación del mundo emocional que ya estaba
pintando. Donde antes exploraba la vulnerabilidad humana a través del lenguaje corporal,
ahora encontré esa misma vulnerabilidad resonando en los pétalos, ramas y vides enredadas.
Hay algo profundamente conmovedor en la forma en que la naturaleza se expresa sin esfuerzo
o intención: cómo prospera, se desvanece, regresa. Me siento atraído por esos ciclos, por la
silenciosa resistencia del mundo natural. En las flores, veo no solo belleza, sino resiliencia,
suavidad y fuerza. Cada flor se convierte en una metáfora de algo sentido pero
no dicho.
Cada parte de mi proceso se realiza a mano, desde el principio hasta la última capa de
pintura. Yo mismo construyo cada marco de madera, estiro y gesso la lona, y preparo
la superficie con cuidado. Esta plena participación me ancla en el trabajo: hace que cada
pieza no sea solo una pintura, sino algo completamente mío, moldeado de principio a fin
con intención y presencia.
Pinto principalmente al óleo, utilizando pinceladas expresivas y un lenguaje de abstracción y
movimiento. Mi trabajo a menudo oscila entre la representación y la impresión, nunca demasiado
fijo, siempre en movimiento. No intento representar las cosas exactamente como son, sino más bien como
se sienten: formas sueltas, textura rica, capas de luz y color que sugieren en lugar de
definir. Hay libertad en ese espacio, y dejo que me guíe.
Mi proceso está arraigado en pequeños momentos fugaces: una flor en el alféizar de la ventana, un ramo de carretera,
una pieza de fruta colocada suavemente sobre una mesa. Estos fragmentos de la vida cotidiana
llevan algo efímero, y a través de la pintura, trato de darles peso y
permanencia. Pintar, para mí, es un acto silencioso de cuidado. Es una forma de hacer espacio para
la quietud en un mundo ruidoso: sostener algo tierno, escuchar de cerca y ofrecer a otros
ese mismo momento de pausa. Mis pinturas tratan menos sobre lo que vemos y más sobre
lo que sentimos: el zumbido bajo el silencio, la emoción escondida dentro de lo ordinario. Espero
que inviten a otros a desacelerar, suavizarse y volver a ver: con asombro.








